miércoles, 26 de septiembre de 2012

Grisel Álvarez Rodríguez (México)


Saludos a todos desde México, mi nombre es Grisel Álvarez Rodríguez y  quiero compartirles que desde hace mucho tiempo sentía en mi corazón un vacío, no lo entendía, ni lo sabia expresar con palabras, pero aun cuando Dios me ha bendecido con una familia amorosa  y  con lo mejor que me ha pasado en la vida  que es el conocer a Jesús  y aceptarlo en mi corazón como mi señor y salvador, aun así, inevitablemente no me sentía  completamente feliz siempre sentía un vacío (es importante recalcar que conocí de Dios en mi juventud).

Hace poco se me hizo la invitación a integrarme a este gran equipo de oración, acepte encantada y mi madre a su vez quiso unirse  a este esfuerzo en conjunto,  por levantarnos en oración a favor de Israel.  Veo que Israel   al igual que mi país ha sido lastimado, pero el amor de Dios por estos pueblos los guarda y están fortaleciéndose y restaurándose cada día, sus habitantes están siendo bendecidos y sus corazones siendo tratados para recibir las buenas nuevas y ser levantados con poder de lo alto.

Me siento agradecida con ustedes, en especial con Yomara por tenerme presente para este honor tan grande, que prometo  realizar, con compromiso, responsabilidad  y diligencia en mi oración, presentando cada una de las peticiones que me son encomendadas.

Debo confesarles que hoy en día, me siento con una felicidad completa, ese vacío en mi corazón ya no esta, ha desaparecido con cada día de oración, donde lo más hermoso es que no ha sido en peticiones para mi, ha sido por un pueblo que Dios tiene en sus manos protegiendo y bendiciendo.

Me da tanta alegría poder compartirles este regalo tan hermoso que he recibido por medio de la intercesión, una paz y cobijo que nunca había experimentado.  Solo me resta recordarles la promesa que el Señor nos ha hecho, no hay nada más fuerte y poderoso que la oración en común acuerdo. Hasta pronto, Dios los bendice.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

1 Corintios 15:58